Lesiones de pádel en verano: epicondilalgia, hombro y sobrecargas, y cómo abordarlas
Cuando llega el calor, las pistas de pádel al aire libre de Madrid se llenan. Los horarios se alargan, los partidos se encadenan y muchos jugadores —amateurs con ganas de recuperar el tiempo perdido durante el invierno— aprietan el acelerador demasiado deprisa. El resultado lo vemos cada verano en la clínica de Prosperidad: codos que duelen al dar el revés, hombros que protestan al restar o rematar, y espaldas bajas que se tensan después de cada sesión.
No es mala suerte ni casualidad. Es una combinación bastante predecible de factores que, si se entienden bien, también se pueden prevenir y tratar de forma eficaz.
Por qué el verano dispara las lesiones en el padelista amateur
El pádel de verano tiene unas condiciones que no están en el resto del año. El jugador que en otoño jugaba dos veces por semana en pista cubierta, en junio puede estar jugando cuatro o cinco veces semanales al aire libre, muchas veces en las horas de más calor o justo cuando baja el sol —y ya hace treinta y tantos grados a las ocho de la tarde.
Varios factores se acumulan:
Aumento brusco de carga. El organismo necesita tiempo para adaptarse a un volumen mayor de juego. Los tendones, en particular, se adaptan más lento que los músculos. Cuando la carga sube antes de que el tejido esté preparado, la tendinopatía es casi inevitable.
Deshidratación y calambres. Con calor, la pérdida de electrolitos es mucho mayor. Los músculos fatigados y mal hidratados son más vulnerables a sobrecargas agudas y roturas fibrilares.
Superficies de cemento al aire libre. Muchas pistas exteriores tienen superficies más duras y con menos amortiguación que las de moqueta cubierta. Eso transmite más impacto a rodillas, tobillo y columna lumbar.
Cambios de grip y técnica. El sudor afecta al agarre, los jugadores aprietan más la raqueta —consciente o inconscientemente— y eso sobrecarga de forma directa los extensores del codo.
El resultado de todo lo anterior son tres lesiones que se repiten verano tras verano: la epicondilalgia lateral (el famoso "codo del padelista"), los problemas de hombro —en particular el manguito rotador— y las sobrecargas lumbares por rotación repetida.
Las tres lesiones más frecuentes del padelista en verano
1. Epicondilalgia lateral: el codo del padelista
Es la lesión más clásica del pádel y del tenis. El dolor se localiza en la cara externa del codo —en el epicóndilo lateral— y se reproduce al dar el revés, al apretar objetos o incluso al levantar una taza de café. En muchos casos empieza como una molestia leve que el jugador ignora durante semanas hasta que se convierte en algo que limita seriamente el juego y la vida diaria.
La causa es una tendinopatía del tendón del músculo extensor radial del carpo breve, que se inserta en esa zona. No es una inflamación clásica —en fases avanzadas el tejido tendinoso muestra cambios degenerativos que ya no responden como una inflamación aguda. Esta distinción importa porque cambia el enfoque del tratamiento.
Si quieres profundizar en el diagnóstico y las opciones terapéuticas del codo del padelista, puedes leer el artículo que dedicamos específicamente a esta lesión: Codo del padelista: cuándo es epicondilalgia y cómo abordarla con terapia manual y ecografía funcional.
2. Hombro del padelista: manguito rotador y sobrecarga subacomial
El gesto del remate, la bandeja y el smash exigen una gran demanda del manguito rotador —el conjunto de cuatro músculos y tendones que estabilizan la cabeza humeral en la cavidad glenoidea. En el padelista amateur, la técnica suele ser imperfecta: el brazo sube demasiado por encima del nivel del hombro, el cuerpo no rota lo suficiente y todo el esfuerzo recae sobre el supraespinoso y el infraespinoso.
El resultado más habitual es una tendinopatía del supraespinoso, a veces acompañada de síndrome de pinzamiento subacomial. El dolor aparece al elevar el brazo, especialmente entre los 60 y los 120 grados —el arco doloroso—, y puede irradiarse hacia el lateral del brazo. Si la lesión lleva tiempo evolucionando, puede haber pérdida de fuerza al rotar externamente.
3. Sobrecarga lumbar por rotación repetida
El pádel exige una rotación continua del tronco: al correr hacia la pared, al preparar el golpe, al ejecutarlo. Los músculos paravertebrales y los multífidos trabajan de forma excéntrica para controlar esa rotación. En jugadores que no tienen un trabajo específico de core o que llevan una jornada laboral larga en posición sedente —muchos padelistas de Prosperidad son trabajadores de oficina—, la musculatura llega fatigada al partido y la columna lumbar acaba cargando lo que debería absorber la musculatura.
La sobrecarga lumbar del padelista se manifiesta como dolor difuso en la zona baja de la espalda, que aparece durante o tras el partido y tarda en ceder. No suele haber irradiación a la pierna si no hay componente discal asociado, pero merece valoración porque una sobrecarga repetida sin atender puede evolucionar hacia algo más estructural.
Cómo se valora cada lesión: la importancia de la ecografía funcional
Antes de tratar, hay que saber con qué estamos tratando. Esto puede parecer obvio, pero es más relevante de lo que parece: una epicondilalgia en fase reactiva inicial no se aborda igual que una tendinopatía crónica con cambios degenerativos en el tendón; una tendinitis del supraespinoso leve no se trata igual que una rotura parcial.
En Fisioprosperidad utilizamos la ecografía funcional musculoesquelética como herramienta de valoración por imagen que permite ver en tiempo real el estado del tejido. Con el ecógrafo podemos observar si el tendón del epicóndilo tiene engrosamiento, hipervascularización o cambios en la arquitectura del colágeno; podemos valorar el supraespinoso en movimiento dinámico para detectar si hay pinzamiento subacomial; podemos confirmar si una sobrecarga lumbar tiene o no compromiso de raíz nerviosa que justifique un abordaje neurológico.
Esta valoración no sustituye al diagnóstico médico —si hay signos de alarma o se sospecha patología estructural mayor, derivamos— pero nos permite tomar decisiones terapéuticas mucho más precisas desde el primer día.
Las técnicas según la fase de la lesión
No existe un protocolo único. Lo que funciona en la fase aguda-reactiva no es lo mismo que lo que se necesita cuando la lesión lleva meses enquistada. Estas son las herramientas que combinamos en función de lo que encontramos en la valoración:
Tecarterapia y diatermia: antiinflamatorio y regenerativo en profundidad
La diatermia y tecarterapia aplica corrientes de alta frecuencia que generan calor profundo selectivo en los tejidos. En la fase inicial de una tendinopatía reactiva —esos primeros días de codo inflamado, hombro caliente o lumbar cargada—, la modalidad capacitiva facilita el drenaje del proceso inflamatorio y alivia el dolor de forma bastante rápida.
En fases más subagudas o crónicas, la modalidad resistiva penetra más en profundidad y actúa sobre el tejido tendinoso favoreciendo la síntesis de colágeno y la recuperación de la arquitectura del tendón. Para el padelista que quiere volver a la pista, este es frecuentemente el punto de partida del tratamiento.
No hay marcas ni equipos específicos que nombrar: lo que importa es la correcta selección de parámetros y la combinación con otras técnicas según la evolución.
Neuromodulación percutánea: cuando el dolor se cronifica o hay componente nervioso
Cuando una tendinopatía lleva mucho tiempo sin resolverse —semanas de codo que no acaba de mejorar, hombro que responde a medias, lumbar que recae cada vez que el paciente intenta volver a jugar— entramos en territorio de sensibilización periférica o central. El sistema nervioso ha "aprendido" a amplificar la señal dolorosa incluso cuando el tejido ya ha comenzado a regenerarse.
En esos casos, la neuromodulación percutánea ofrece una vía de abordaje específica: mediante una aguja guiada por ecografía, estimulamos eléctricamente los nervios periféricos implicados para modular la señal dolorosa y restablecer el equilibrio neuromuscular. No es la primera línea de tratamiento, pero en tendinopatías refractarias o en pacientes con dolor cronificado puede marcar la diferencia entre una recuperación que avanza y una que se estanca.
Terapia manual: recuperar la movilidad y descargar la zona
La terapia manual acompaña al tratamiento en casi todas las fases. En el codo del padelista, las movilizaciones articulares del radio-humeral y las técnicas de tejidos blandos sobre la musculatura extensora reducen la tensión sobre la inserción tendinosa. En el hombro, las técnicas específicas sobre la articulación glenohumeral y acromioclavicular restauran la mecánica escapular que el jugador ha perdido. En la lumbar, las manipulaciones y movilizaciones vertebrales combinadas con trabajo sobre la musculatura paravertebral ayudan a descargar el segmento afectado.
La terapia manual no cura una tendinopatía crónica por sí sola, pero crea las condiciones mecánicas y neurológicas para que las demás técnicas sean más eficaces y para que el paciente recupere el patrón de movimiento correcto antes de volver al pádel.
Cuándo parar y consultar sin esperar más
El padelista tiende a aguantar. "Ya se pasará", "juego igual aunque duela", "me tomo un ibuprofeno antes del partido". Si te reconoces en alguna de estas frases y llevas más de dos o tres semanas con molestias, es el momento de venir a valoración.
Algunos signos que no conviene ignorar:
- Dolor que no cede con el reposo tras 7-10 días.
- Pérdida de fuerza en el brazo, la mano o el hombro.
- Dolor nocturno que te despierta —especialmente en el hombro.
- Sensación de calambre o entumecimiento que irradia al brazo o a la pierna.
- Crepitación o bloqueo articular.
- Dolor lumbar con irradiación al glúteo o la pierna.
Estos síntomas merecen valoración rápida para descartar patología que necesite atención médica además de fisioterapéutica.
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Si este verano el pádel te está pasando factura, no lo dejes pasar. En Fisioprosperidad, en el barrio de Prosperidad (C/ Puenteareas 1, Madrid), valoramos tu lesión, utilizamos ecografía funcional para ver qué está pasando realmente en el tejido, y diseñamos un plan de tratamiento adaptado a tu caso y a tus ganas de volver a la pista.
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